
Sin duda, dentro de los templos, la monodia gregoriana no suena mal, pero en la calle es más agradable escuchar una buena polifonía que el estruendo de tambores y cornetas de los cortejos católicos.
Voy a ir, a no ir, por igual a los eventos de una u otra confesión, pero me parece bien un poco de competencia que acabe con el monopolio. Claro que, quizá, la sociedad algún día se desentenderá de los mitos y de las sectas que los alientan y entonces se acabará monopolio y competencia.
Y usted que (D.M.) lo vea.
2 comentarios:
Fue un evento vivido en carne propia? me parecio muy interesante su artículo.
Hmmm...
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