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sábado, 22 de enero de 2011

SÁHARA MARROQUÍ... PARA QUÉ ANDAR CON DISIMULOS

Con motivo del desalojo violento del Campamento de la Dignidad en El Aaiún, tuvimos que aguantar que la Ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, disimulara la posición de su gobierno con declaraciones en las que insistía en la neutralidad de España en el tema de la descolonización de su antigua colonia-provincia.
Ya me he referido en diversas ocasiones en este mismos blog, a lo absurdo de tal afirmación;
Las razones históricas y de responsabilidad política de España en el tema, están claras: el último gobierno de la dictadura franquista, desatendió sus obligaciones y dejó en manos de Mauritania y Marruecos (finalmente sólo en las de este último) el futuro de la colonia a través del Acuerdo Tripartito, que no tuvo el aval de NN.UU.
Desde el punto de vista de la legalidad internacional, España sigue siendo responsable de la descolonización como lo reconoce la propia ONU.
Por último, un país que se tilda de democrático, España, no puede hacer otra cosa que apoyar las resoluciones de Naciones Unidas que constituyen la legalidad internacional sobre el tema y que reconocen el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro.
Pero hete aquí que el gobierno del PSOE, a través de su ministro de la presidencia, Ramón Jáuregui, ha dejado las cocas claritas y ha pasado de disimular con la cantinela de la neutralidad sobre la descolonización del Sáhara Occidental, a revelar lo que de verdad está pensando el ejecutivo y el partido que lo sustenta, con palabras más o menos como las siguientes: «Saharauis, conformaos con lo que os ofrece Marruecos, una autonomía bajo su soberanía y olvidaos de referéndum y esas tonterías que os reconoce la legalidad internacional».
Jáuregui se burla, además, del destierro y la ocupación preguntando que si no es mejor la autonomía que propone Marruecos que «30 años en tiendas de campaña».
¡Qué cinismo! Los 30 años, 35 para ser más exactos, ya los han pasado los saharauis y, fíjese usted señor ministro, lo han preferido a vivir sometidos por la tiranía marroquí, así que no haga preguntas idiotas y apoye, si le queda un atisbo de dignidad, la causa saharaui que nos es otra que poner en práctica el derecho a la autodeterminación que le reconoce la legalidad internacional.
Usted sabe muy bien que desde el año 1991 existe un acuerdo, que se conoce como Plan de Arreglo, que firmaron el POLISARIO y el rey alauita, para celebrar el referéndum. Usted como ministro del gobierno español tiene la obligación de apoyar esa solución y dejarse de monsergas de autonomías, neutralidades o esperas a acuerdos entre las partes, que lo único que pretenden es dilatar el asunto y reconocer, de hecho, la ilegal soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Quizá un día el PSOE proclame a los cuatro vientos que Marreucos es «UNO, GRANDE Y LIBRE», recuperando para el país vecino el eslogan franquista..
¡Qué hartitos y hartitas nos tienen, oiga!



sábado, 20 de noviembre de 2010

DOS PERIODISTAS A EL AIIÚN

Mohamed VI se ha sentido magnánimo e inmensamente democrático y ha consentido que dos periodistas españoles, uno de El Mundo y otro de El País, viajen a El Aiiún para que informen de lo bien que lo ha hecho desmantelando el Campamento de la Dignidad.
Sin embargo en el último moento se arrepintió y ha impedido o al menos retrasado la entrada de los informadores; al parecer aún no le había dado tiempo a esconder debajo de la alfombra la violación de los derechos humanos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

LAS EXPLICACIONES MARROQUÍES NO HAY QUIEN SE LAS TRAGUE

Lo que le ha contado el Ministro del Interior marroquí a Rubalcaba sobre el desalojo del Campamento Dignidad en El Aiiún, no hay quien se lo trague. Y menos si se pretende que, una vez digerido por el gobierno español, nos lo quiera hacer tragar a la ciudadanía. Si se secuestra a la prensa, es fácil montar una historia a medida.
La oposición ha condenado el desmantelamiento que por la fuerza llevó a cabo Mohamed VI, y bien está, pero es un esperpento que el PP, en esta ocasión, apoye a los saharauis, cuando ha tenido ocho años de gobierno para haber resuelto el problema de la descolonización del Sáhara.
Podemos sacar una conclusión: para que PP y PSOE apoyen al pueblo saharaui, tienen que estar en la oposición.


lunes, 1 de noviembre de 2010

MOHAMED VI NECESITA TERRORISTAS EN EL SÁHARA


Desde que en 1975 Hassán II, invadió el Sáhara Occidental a sangre y fuego, los saharauis están repartidos entre los campamentos de refugiados de la hamada de Tinduf, en Argelia, y los territorios ocupados por el ejército marroquí.
Contra los que viven bajo la ocupación, el gobierno de Marruecos ha venido ejerciendo una represión brutal y continuada.
El último acontecimiento, el asesinato de un chaval de 14 años, en los campamentos de la dignidad, es uno más, terrible pero uno más, de los continuos atropellos de los derechos humanos que sufren los saharauis.
El gobierno marroquí ha tratado de justificar esta muerte inventando la escusa del ataque previo o  de difuminarla sacándose de la manga la muerte, en Melilla, de un muchacho musulmán a manos de la Guardia Civil.
Los saharauis han mantenido a rajatabla el alto el fuego que se firmó en 1991 y todas sus reivindicaciones se plantean de forma pacifica pero Marruecos, con su brutal represión, parece estar deseando que alguien pierda la paciencia y cometa un «desliz» para poder colgar a los saharauis la etiqueta de terroristas. Pero, por si caso esto no sucede, que no sucederá, tiempo habría tenido ya el POLISARIO de hacerlo, el Majzén está dispuesto a inventárselo.
Y que hacen los países como EEUU, Francia o España, responsable última de la situación: mirar para otro lado y esperar a poder frotase las manos cuando, finalmente, no tengan que ocuparse de la descolonización del Sáhara Occidental ni de los derechos de sus habitantes pues será «cosa de terroristas».

miércoles, 9 de diciembre de 2009

CARTA A AMINATU HAIDAR

Transcribo la carta que mi alter ego dirige a la saharaui Aminatu Haidar en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote:
«Admirada y querida Aminatu:
Llevo unos 30 de los 65 años que tengo, de solidaridad con la causa saharaui y, en la medida en que he podido, de lucha para que tu pueblo tenga la oportunidad de decidir libremente su futuro.
Sé, como buena parte de la población española, que el último gobierno de la dictadura franquista se quitó de encima el problema del Sáhara con aquel Acuerdo Tripartito que permitió al ejército marroquí invadir la antigua colonia-provincia española; acuerdo que firmó, como Jefe de Estado Interino, el entonces príncipe Juan Carlos, al que hoy le importa un bledo lo que os pase.
Sé que muchos saharauis, allá en 1975, tuvieron que huir al desierto, perseguidos a sangre y fuego, bombardeados con 'napalm' por el ejército marroquí, y que allí llevan 35 años abandonados a su suerte.
Sé que quienes quedaron en los territorios ocupados vienen soportando desde hace 35 años: persecución, encarcelamientos, torturas, muertes, desapariciones, etc. bajo la opresión de Hassan II y después de su hijo Mohamed VI.
Sé que mientras los distintos gobiernos que ha tenido España tras la muerte de Franco, presumían -y presume el actual- de las hechuras democráticas de este país, han olvidado que la democracia no será completa si no termina el proceso de descolonización del Sáhara Occidental.
Sé que el gobierno español es el responsable último de que concluya este proceso tantas veces avalado por las resoluciones de Naciones Unidas, y que Marruecos es el culpable inmediato de que no se lleve a cabo el referéndum de autodeterminación.
Sé que, en estos 30 años los gobiernos de la inacabada democracia española, no han tomado una sola decisión, para hacer efectivo el derecho de autodeterminación del Sáhara Occidental, que pudiera incomodar a la dictadura marroquí pues han tenido miedo de que el vecino del Sur suelte las amarras de las pateras, finja no ver a los terroristas, no facilite la pesca en los caladeros del Sáhara, agite Ceuta y Melilla, etc.
Sé que, tras la firma de un acuerdo de paz que ratificó la ONU, entre el POLISARIO y el anterior tirano marroquí, éste lo incumplió y no permitió que se celebrara el referéndum en el año 92 del pasado siglo, como estaba pactado.
Sé que a pesar del continuo hostigamiento de Marruecos, de la represión en el Sáhara ocupado y de la dureza de la vida de los refugiados en los campamentos de Tinduf, el pueblo saharaui está dando ejemplo de cómo se lucha sin violencia por conseguir sus legítimos objetivos políticos.
Sé que todas las justas pretensiones del pueblo saharaui a decidir en un referéndum su independencia chocan con los intereses de los países poderosos que, a pesar de que la legalidad está de parte de vuestro pueblo, no mueven un dedo para que Marruecos la cumpla sino todo lo contrario.
Sé que tú misma has sido encarcelada y torturada y que, en una última vuelta de tuerca, Mohamed VI te han privado ilegítima e ilegalmente de poder llegar a tu casa y vivir allí con tus hijos.
Sé que el gobierno español ha colaborado, ingenua o malintencionadamente (cuado se habla de un gobierno poco importa) para que esto fuera posible y que, aún en la situación actual sigue tratando con guante de seda a Marruecos sin atreverse a plantarle cara definitivamente, a pesar de que sus representantes se permiten contundentes amenazas.
Sé que a la UE le interesan más sus relaciones comerciales con Marruecos que tu existencia o el futuro de tu pueblo.
Sé que la ONU no va a ir más allá de unas declaraciones más o menos conciliadoras acordes con su reconocida inutilidad.
Sé que cualquiera de las cuestiones dichas hasta aquí, hubieran sido causa suficiente para iniciar una huelga de hambre, como expresión máxima de la lucha pacífica por la dignidad personal o por los legítimos intereses colectivos.
Sé que no es lícito que, por cualquier sistema, te priven de llevar tu protesta hasta sus fatales consecuencias.
Sé que tu principal enemigo, Mohamed VI, se frotaría las manos de satisfacción si tales consecuencias se produjeran.
Sé que, en última instancia, tú eres la que tienes que valorar la relación riesgo-beneficio y tomar la decisión que creas oportuna.
Sé que, todo esto y mucho más, tú lo sabes también.
Pero, Aminatu, te pido encarecidamente que no te dejes morir; seguro que cualquier decisión que tomes para conservar tu vida dejará indemne tu dignidad, aliviará a tu familia y fortalecerá la causa saharaui.
Si tú mueres, el pueblo saharaui tendrá una mártir más pero una luchadora menos y a vosotros los que sufrís y a nosotros, los que nos solidarizamos, nos hace más falta una Aminatu Haidar luchadora que mártir.
Un cariñoso saludo.
¡Viva el Sáhara libre!»

viernes, 4 de diciembre de 2009

AMINATU HAIDAR, DE NUEVO

Al PSOE no le llega la camisa al cuerpo en el caso Haidar. Ha reculado tanto en sus primitivas posiciones, allá por los años en que Felipe González tenía que llegar al poder, con relación al conflicto del Sáhara Occidental, que Marruecos le tiene tomada la medida y le golpea el hígado sin que tenga capacidad de reacción.
La Sra. Valenciano, secretaría de política internacional del PSOE se ha entrevistado con parlamentarios marroquíes y no ha entrado en el fondo de la cuestión.
A Marruecos le importa un bledo que se muera la activista saharaui en el aeropuerto de Lanzarote. Es más, estoy seguro de que Mohame VI se frotaría las manos. Hay quien dice que los disturbios dentro del Sáhara podrían preocupar al rey marroquí. Creo que se equivocan. Un tirano lo tiene fácil: más y más represión pues en este terreno también tiene evaluada la reacción de la comunidad internacional que miraría para otro lado como lo ha venido haciendo durante estos últimos 35 años para no tener que denunciar la sistemática violación de los derechos humanos en el Sáhara ocupado.
Sin embargo al PSOE y a su gobierno si les causaría problemas políticos la muerte de Haidar; ya no hay vuelta a tras y la solidaridad que siempre ha habido entre la población española hacia los saharauis se ha avivado con el episodio de la huelga de hambre en Lanzarote. Se va a hacer difícil a gente de izquierdas, siempre comprometida con esta causa, votar a un partido que, no sólo no tiene «energías» para afrontar definitivamente la cuestión saharaui, sino que, además, deja morir a una defensora de los derechos humanos mientras trata con guante de seda al gobierno de Rabat.
Las exigencias de Marruecos para devolver el pasaporte a Aminatu son una solemne patochada. Si no fuera tan trascendente el asunto se escaparía una carcajada al leer que el cónsul marroquí dice que Aminatu Haidar tiene que pedir perdón a Mohamed VI si quiere que la devuelvan el pasaporte. ¿Quién tiene que pedir perdón a quién? No será Marruecos quien tenga que pedir perdón a los saharauis por haberlos invadido, por ocupar sus casas, su país y por mandarlos al exilio a bombazos de «napalm» y por encarcelarlos y torturarlos. ¿No será Mohamed y su gobierno quienes tengan que pedir perdón a Haidar por haberla encarcelado y torturado en el pasado y por robarla el pasaporte en el presente y deportarla ilegalmente? Si Aminatu pidiera perdón se podría aplicar al hecho, la escatológica frase que decía un amigo mío y que el lector o la lectora disculpará que la traiga a colación: a veces, no sólo te sacan un ojo sino que, además, te mean en el agujero.
Creo que una buena dosis de presión a Marruecos (todavía únicamente se ha ejercido la diplomática y no del todo) sin complejos, puede conseguir una cosa tan simple como que a Aminatu la devuelvan el pasaporte que le quitaron en EL Aaíun por decir que era saharaui. Sin embargo, en cualquier momento puede surgir otro hecho que vuelva a poner en un aprieto las relaciones hispano-marroquíes pues el problema saharaui sólo se arregla de una manera: cumpliendo las resoluciones de Naciones Unidas y obligando a Marruecos a que haga lo mismo y permita la celebración de un referéndum de autodeterminación que ya, el padre del actual monarca alauita, pactó con el Frente POLISARIO para llevarlo a cabo en febrero de 1992.
En el conjunto de declaraciones de Moratinos o sus aláteres en torno a la situación de Aminatu Haidar no he oído una sola vez algo semejante a esto, no sé si muy diplomático pero creo que eficaz: «las autoridades marroquíes tienen que devolver el pasaporte Aminatu, sin condición alguna, no pueden decir que ha traicionado a su patria pues, como todo el mundo sabe, ella es saharaui y, por lo tanto, su patria es el Sáhara Occidental que está ocupado militarmente por una potencia exterior, Marruecos que tiene la obligación, según el derecho internacional, de facilitar que los saharauis, antiguos ciudadanos españoles, voten en un referéndum libre y democrático si desean o no constituir esa nación».
Así de fácil sería devolver el lenguaje del conflicto a su legítimo y legal contexto.
Así de fácil sería comenzar el consecuente camino de apoyar la justa causa saharaui, para conseguir la celebración de un referéndum.
Lo que haga Marruecos, habrá que afrontarlo después, pero el derecho de los saharauis a culminar su proceso de descolonización es irrenunciable y la responsabilidad de España de conseguirlo, inevitable.
Por cierto, el PP que aprovechará la ocasión para magullar a Zapatero, tiene poco que decir pues su discurso sobre la cuestión es similar y durante sus años de gobierno tampoco hizo los deberes para con la causa saharaui.
Señores del gobierno, señores del PSOE, no dejen que Marruecos consiga que Aminatu Haidar se muera. Algunos no lo perdonaríamos nunca.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

HAIDAR RESISTE


El caso Haidar parece que no tiene fin excepto para ella, cuyo estado de salud empeora cada día que pasa en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote.
Las opiniones que vierte el Ministro de Asuntos Exteriores van en sentido contrario del que tendrían que ir: en vez de presionar al gobierno marroquí, sigue presionando a la activista Aminatu Haidar.
Por si fuera poco Zapatero declara con absoluta frivolidad que «el futuro del Sáhara sólo llegará de un acuerdo, que Naciones Unidas intenta liderar desde hace tiempo, y España apoya a Naciones Unidas» lo que, sencillamente, es mentira. Desde hace 35 años las resoluciones de la ONU ratifican el derecho del pueblo saharaui a su autodeterminación y se han incumplido una y otra vez e, incluso, los acuerdos entre las partes, como el Plan de Arreglo que firmaron, hace 20 años, Hasan II y el POLISARIO. Los gobiernos españoles no han dado en estos 35 años ni un solo paso para hacer cumplir las resoluciones y, cuando les toca, se abstienen en la votaciones de N.U. Es notorio que los gobiernos de nuestra inacabada democracia, mantienen una clara política de compadreo con Marruecos, que ocupa a sangre y fuego el Sáhara Occidental desde que el último gobierno de la dictadura lo abandonara de manera vergonzante.
España espera, como muchos de los países «importantes», a que los saharauis se olviden de que lo son y dejen de reivindicar su derecho a un territorio y a una nación. Pero, mal camino, la represión y el ostracismo tan sólo consiguen avivar esos sentimientos.
Es una buena noticia que el caso de Aminatu Haidar se lleve por las autoridades españolas a las Naciones Unidas –por ahí tenían que haber empezado– pero si no se ha solucionado ya, es sencillamente por no poner en un aprieto a Marruecos.
Nuestros políticos no tienen ningún inconveniente en poner de vuelta y media a los dictadores que nos les caen bien pero compadrean con los de Arabia Saudí o se dan abrazos con Mohamed VI, el tirano marroquí.
Con posterioridad a colgar este comentario, leo en el diario Público el artículo «La dignidad saharaui» que me hubiera ahorrado escribirlo. Es interesante leerlo.

jueves, 26 de noviembre de 2009

SECUESTRO DE AMINATU HAIDAR

No me extiendo en contar el caso de Aminatu Haidar. Ha estado, está y posiblemente estará en la prensa y en las páginas especializadas sobre el conflicto del Sáhara.
El resumen de la felonía que se ha perpetrado contra esta activista de los derechos humanos y de los del pueblo saharaui a su independencia, se puede ver resumido en la denuncia que presentó en la comisaría del aeropuerto de Lanzarote tras su obligada llegada.
Este fue su destino cuando Mohamed VI, el tirano marroquí, decidió no dejarla entrar en El Aaíun, donde reside ella y su familia, retirarla el pasaporte y meterla a la fuerza (con consentimiento español) en un avión para hacerla aterrizar en Lanzarote dónde nada tenía que hacer y a dónde, por supuesto, no quería ir.
El rey-dictador alauita, endosó el problema a las autoridades españolas que retienen (más bien, secuestran) a Aminatu en el aeropuerto de Lanzarote a pesar de haber pedido que la devuelvan a El Aaíun tras su deportación totalmente irregular.
Sin embargo no la permiten volver a tomar un avión para regresar al Sáhara aduciendo que no tiene pasaporte, sin considerar que no lo ha perdido, sino que son las autoridades marroquíes las que se lo han quitado.
Aminatu Haidar está en huelga de hambre para presionar una solución digna que Moratinos y el gobierno al que pertenece no se atreven a dar. En lo tocante al conflicto del Sáhara Occidental por más que al jefe de la diplomacia española se le llene la boca de autodenominarse defensor a ultranza de los derechos del pueblo saharaui, tan sólo atiende a los dictados del tirano marroquí.
El gobierno de Zapatero y todos y cada uno de los gobiernos de la inacabada democracia española, no han hecho más que marear la perdiz, sin atreverse a solventar la ocupación militar del Sáhara Occidental por las tropas marroquíes, la represión brutal ejercida contra los saharauis o el exilio de los refugiados de los campamentos de Tinduf (todos ellos antiguos españoles).
Y la solución es fácil, basta con cumplir las resoluciones de la ONU y llevar a cabo el referéndum de autodeterminación para que puedan decidir los saharauis sobre su independencia.
No hay excusas por más que Mohamed VI tenga, permítaseme la gráfica expresión, agarrado por las pelotas al gobierno español y apriete la mano de vez en cuando con las pateras, Ceuta y Melilla, la pesca, el comercio de armas, etc.
Con los derechos no puede chalanearse y los de los saharauis han de cumplirse de igual menera que cualquier otro.
Adjetivaba, más arriba, como inacabada la democracia española ya que no será plena hasta que algunas de las rémoras del franquismo no se alejen para siempre y, entre ellas, no es la menos importante la finalización del proceso de descolonización del Sáhara.
Es absolutamente cierto lo que se grita en las manifestaciones a favor de la causa saharaui: «Marruecos culpable, España responsable». Sin duda algunos marroquíes son más culpables que otros y algunos españoles más responsables que otros; pero así es la cosa.